domingo, 13 de agosto de 2017

FLEXIVEGANO



Este año el concurso gastronómico de las fiestas de Bilbao tendrá un día dedicado a la cocina vegana, está bien renovarse, aunque esos suponga sucumbir a determinadas modas, pero tratándose de gastronomía y de concursos habría que ser un poco respetuosos a la hora de elegir el plato.


Resulta que para ese día dedicado a la opción alimentaria vegana  se ha elegido las patatas en salsa verde. La explicación de Bilbaoko Komparsak no tiene desperdicio " es un plato muy típico de nuestra cocina tradicional, que será elaborado únicamente con productos de la huerta vasca" y ya para completar la explicación se vienen arriba hablando de la  vegana " es la opción alimentaria más inclusiva y sostenible del planeta y por fortuna, cada vez tiene más seguidores"


Vallamos por partes, para empezar una mala noticia, las patatas en salsa verde, si seguimos cualquier receta tradicional, no son veganas, en muchas recetas se incluye pescado: rape, bacalao, kokotxas etc y en todas, absolutamente todas, el caldo de pescado (normalmente con las raspas, cabeza y otras partes no aprovechables) se usa para dar sabor a las patatas. Se puede hacer una versión vegana, como se puede hacer una versión vegana de las patas a la riojana o del marmitako  por ejemplo, pero ya no será lo mismo.


En el concurso, para evitar fraudes y que algún espabilao  incluya caldo de procedencia animal y gane el concurso, sería necesario que todo el proceso se realizara a la vista del jurado o en su defecto que se realice un análisis de ADN (pagado por la coordinadora de Komparsas) para detectar el posible origen animal de alguno de los componentes del plato.


Pero no quisiera terminar sin recordar las palabras del representante de las Komparsas al calificar la  opción alimentaria vegana (no me atrevo a hablar de gastronomía en este caso) como " la más inclusiva y sostenible del planeta".  Me encanta como algunos sectores retuercen el lenguaje con palabras que en muchos casos ni aparecen ene el diccionario, pero suponiendo que inclusivo sea el antónimo de excluyente, no es precisamente lo vegano un ejemplo, ya que excluye cualquier alimento de origen animal, incluidos alimentos que no suponen la muerte del animal como huevos, lácteos o miel.


Que alimentación tan triste que no se puede permitir por ejemplo una tortilla de ajos tiernos o un trozo de Idiazábal ahumado o un vaso de vino ecológico (lo siento salvo que se recurra a productos químicos, en el proceso tradicional de elaboración del vino se incluye la clara de huevo).




En definitiva que todo puede ser bueno siempre que no se lleve al extremo y que seguramente a todos nos vendría bien una dieta más sana, "inclusiva" y respetuosa con el medio ambiente. Ahora que tanto se llevan las etiquetas tal vez me haga flexivegano, porque como me dijo una cocinera " no somos lo que comemos sino lo que sentimos cuando comemos" y yo tan bien me siento comiendo una buena chuleta como un buen paraguayo.





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